La Unión de Agricultores Ganaderos y Silvicultores de la Comunidad de Madrid (UGAMA) ha denunciado dos nuevos ataques de lobo a una explotación ganadera de Garganta de los Montes.

La organización ha destacado una vez más la situación de «indefensión, desgaste emocional y profesional e injusticia que sufren los ganaderos de la Comunidad de Madrid a diario, cuando acceden cada mañana a sus explotaciones y contemplan que, aquellos animales que ayer pastaban felizmente, hoy aparecen parcialmente devorados».

En esta ocasión ha sido una ganadera de la localidad de Garganta de los Montes quien, durante dos días seguidos, se ha encontrado que sus animales habían sufrido ataques de lobo.

“En este caluroso mes de agosto donde parece que se paraliza todo un país, el lobo madrileño parece ser el único que renuncia a sus vacaciones y no es de extrañar, con el envidiable clima fresco de la sierra, sin ningún enemigo que pueda causarle daño alguno y con una dieta exquisita a base de cabrito del Guadarrama, cordero o ternera con IGP incluida y todo ello además de forma gratuita”, apunta con ironía Alfredo Berrocal, presidente de la Unión.

UGAMA DENUNCIA FALTA DE VOLUNTAD POLÍTICA FRENTE AL LOBO

La organización considera «inaceptable la falta de transparencia y de voluntad política» del Ejecutivo anterior para afrontar el problema, y pide que esta nueva Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad se ponga a trabajar cuanto antes. «Si no es así, la agricultura y la ganadería acabarán desapareciendo de la región como lo ha hecho en el título de la Consejería», ha añadido Berrocal.

La organización agraria ha señalado que el aumento exponencial de este depredador «es muy alto, rondando los más de 50 ejemplares distribuidos en diferentes manadas, con 398 ataques denunciados, que no totales, en 2018».

Ugama lamenta que la Consejería haya destinado solo 154.627,00 euros a las arcas públicas «y no haya puesto en marcha un plan de gestión que ponga un mínimo de racionalidad al problema, provocando en las zonas rurales norte y noroeste una ‘lobofobia’ que no beneficia a nadie».