Al noroeste de la Comunidad de Madrid, en la Sierra del Rincón, se encuentra La Hiruela, un municipio de apenas 52 habitantes por el que el tiempo parece no pasar. Sus casas de piedra, adobe y madera y sus calles se conservan desde su construcción hace incluso más de un siglo.

Se trata de un pueblo pequeño situado a unos 100 kilómetros de la capital y a más de 1.200 metros de altitud, en una zona de puerto. Los inviernos son fríos y duros y puede que su nombre resulte familiar a algunos porque, cada vez que nieva, el nombre del pueblo aparece en las noticias para informar de que es necesario el uso de cadenas. Pero durante los meses de buen tiempo, se ha convertido en el destino favorito de muchos para pasar los fines de semana.

Uno de sus mayores atractivos es la arquitectura tradicional, sus construcciones han determinado que La Hiruela sea reconocido como de uno de los pueblos mejor conservados de la Comunidad de Madrid. Todo el pueblo es un ejemplo de la arquitectura típica serrana: calles estrechas, casas bajas con ventanas pequeñas para evitar que entre el frío, fachadas piedra sin enfoscar, corrales y huertas particulares. Entre estas edificaciones conserva algunas protegidas por su valor histórico y cultural, como el pilón, el Molino Harinero que se ubica junto al río Jarama, la Casa Consistorial y la antigua escuela, hoy transformada en Bar-Social, la Casa del Cura y la Casa de la Maestra.

El otro gran encanto de La Hiruela es su entorno. Ubicada en plena Sierra del Rincón, forma parte de algunas de las rutas más bonitas de la Comunidad de Madrid. Esta sierra, que está integrada por La Hiruela y otros cuatro municipios, entró a formar parte de la red mundial de Reservas de la Biosfera en 2005 y está reconocida en el Programa sobre el Hombre y la Biosfera de la UNESCO. El pueblo conserva un ecosistema en el que se mantienen especies y paisaje sin apenas alteraciones, por él pasa el río Jarama en su curso alto, además de otros arroyos que marcan el límite con la provincia de Guadalajara. Los árboles que rodean los caminos hacen que parezca que se trata del norte de la Península, con especies como el roble melojo y albar, avellanos, abedules o enebros.

La Hiruela trata de conservar y recuperar también sus tradiciones y ha hecho de algunas de ellas puntos de interés turístico. Se puede visitar el Colmenar Tradicional, el Molino Harinero, La Carbonera y el Museo Étnológico, todas muestras de los motores económicos del pueblo en diferentes etapas de su historia. Además, se intentan recuperar las festividades tradicionales y fomentar las actividades culturales.