El buen tiempo invita a salir al campo, dar paseos por la naturaleza y conocer nuevos lugares. En la Sierra Norte de la Comunidad de Madrid, junto al pueblo de Rascafría, se encuentra la Cascada del Purgatorio, una maravilla de valle para pasar un día de campo en cualquier estación del año. Uno de los mejores planes para disfrutar en familia y el favorito de los que acudieron a la Sierra Norte el año pasado.

Su combinación de dos cascadas increíbles le hace considerarla uno de los rincones más espectaculares del Valle del Lozoya. La Cascada del Purgatorio es uno de los parajes más bonitos de la Sierra de Guadarrama, muestra dos saltos de agua espectaculares que se acceden a través de la ruta que comienza en el Puente del Perdón. Es una de las rutas más transitadas de Rascafría, un recorrido que discurre entre robles  y pinares mixtos que se adentran en la ribera del arroyo del Aguilón, considerada una de las zonas de mayor valor ecológico del valle.

Cerca de la Cascada del Purgatorio, a medio camino entre el puente del Perdón y el campamento del Aguilón, encontramos Las Presillas, unas piscinas naturales de Rascafría, con zonas recreativas de praderas verdes, que hacen que sea una ruta emblemática y apta para hacer con niños. Un lugar ideal para la época de primavera y verano.

La impresionante naturaleza de Rascafría y su entorno, te incitan a visitar esta bella población de la Sierra Norte de Madrid, del mismo modo que podrás probar la sabrosa gastronomía que ofrecen en los restaurantes y disfrutar de una noche en alguno de las confortables casas rurales que se encuentran en el municipio.

QUÉ VISITAR

Monasterio de El Paular: Esta iglesia de estilo barroco, con portada gótica, destaca por su austeridad y bóvedas de crucería rodeadas de las celdas de los frailes. Se puede visitar de forma gratuita de lunes a viernes de 11:00 a 18:30.

Puente de Perdón: Antiguo puente sobre el cauce del río Lozoya de notable interés monumental, situado frente al Monasterio de El Paular. Recibe este nombre porque los reos que eran conducidos a la Casa de la Horca podían apelar su sentencia por última vez sobre él. Se trata de una construcción de tres arcos de medio punto que sirvió a los monjes de El Paular para acceder al molino de papel, propiedad del monasterio.